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José Ulloa " El Tragabuches ", nació en Arcos de Frontera el 21 de Septiembre de 1.781, bautizado el 28 de mismo mes en la iglesia Santa María de Arcos, era de raza gitana, y el apodo lo heredó de su padre qué, en cierta ocasión, se había comido un feto de asna adobado. Su padrino D. Bartolomé Romero, pariente de la familia torera de los Romeros de Ronda, estos fundaron una de las famosas escuelas de tauromaquia. José y Gaspar Romero, siendo después "sobresaliente de este", de quién recibió la alternativa en la misma corrida celebrada en Salamanca el 12 de Septiembre de 1.802, en que Gaspar Romero fue cogido y muerto en el primer toro, viéndose "el Trabuches" obligado a terminar con la corrida. |
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Un día nefasto de su vida, José Ulloa salió a caballo de Ronda, contratado para torear en otra plaza. Tres leguas, aproximadamente, había avanzado hacía ella, cuando un accidente de equitación le obligó a regresar a su casa lesionado desistiendo, a la fuerza de su compromiso. La puerta de su casa estaba cerrada y tardó harto tiempo en franquearse. Al rato, no sin cierta turbación, se mostró en el umbral la mujer del Tragabuches, quien, recelando infidelidad de ella, se lanzó a toda prisa al interior, registrando la casa con ansiedad loca. No habiendo hallado a nadie, y ya repuesta la mujer de su susto, todo hubiera acabado allí, sin la necesidad de saciar la sed que acometió al torero después de la emoción violenta acabada de pasar. La tragedia se reveló entonces entera, de improviso, cuando iba a beber de la tinaja. El amante de la mujer se hallaba escondido en ella. Era el acólito de la Parroquia, Pepe el Listillo, un mozalbete que tenía allí contados sus días. El Tragabuches, en el acto, le dio muerte, y se deshizo, al momento, de la infeliz mujer, lanzándola por la ventana como un vaso colmado de un brebaje amargo y hediondo. Su verdadera amante " María la Nena ", bailaora fue su máxima colaboradora en la venta de artículos de contrabando que, "el Tragabuches" desde Gibraltar y por la Serranía de Ronda llegaba a vender a las mejores familias de la ciudad. En el rapto de desesperación que siguió a la tragedia, el Tragabuches no halló otra solución para su vida destruida, mas que alistarse en la cuadrilla de Los Siete Niños de Ecija,que dirigía por aquella época Juan Palomo, entonces en todo su apogeo. Entró en el acto en la partida, y en ella perteneció hasta su definitiva disolución, cuando ya envías de desaparecer, los más de sus miembros fueron recibiendo el indulto. No lo hubo, sin embargo, para el Tragabuches, cuya huella se pierde en absoluto desde este momento. |
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Una mujer fue la causa de mi perdición primera. No hay perdición de los hombres, que de mujer no venga. |
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El rey de Sierra
Morena, José María Hinojosa nació en Jauja termino
de Lucena(Córdoba), el día veinticuatro de Junio del mil
ochocientos cinco. Gran tirano del feudo de la Serranía fue, a la vez temido por el viajero que a través de ella se adentra y por los núcleos de individualidades menos poderosas de malhechores, que infestaban todas las Sierras del Sur. Exigía a los primeros el pago de su tributo, en una expropiación forzosa, pintoresca, y siempre desprovista de la violencia, y al recibir aquel, les garantizaba con su fuerza y su prestigio la inmunidad contra las acechanzas de los segundos. |
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Muy joven se enroló en el bandidaje, huyendo de su pueblo a Torre Alhaquime o a El Gastor, en las Sierras gaditanas, comenzando de contrabandista con Francisco " el de la Torre ", hermano de la que sería su mujer Jerónima Frances, con la que procreó un hijo en Grazalema. El apodo del Tempranillo, se refiera a la precocidad en su advenimiento a la carrera punible del bandidaje. Debido a algún episodio luctuoso -quizás homicidio o riña-, se situó ya al margen de la ley. En estos primeros años perteneció a la saga de los Siete Niños de Ecija y a la banda de Don Miguelito Caparrota. José María se hizo famoso como jefe de cuadrilla, y su nombre vivirá largo tiempo en la memoria de los andaluces como el de un bandido modelo. Era valiente, inteligente, activo, conocía a palmo el terreno, triunfó en todas sus empresas, y se sustrajo a las persecuciones de la justicia. En toda Andalucía tenía afiliados, unidos a él por juramento, y cuando necesitaba a un hombre para completar su cuadrilla, siempre podía elegir, por lo menos, entre cuarenta personas, tanto se ambicionaba el honor de servir a sus órdenes. Mantenía inteligencia hasta con los Magistrados, tanto que en una Proclama del Capitán General de la Provincia, las autoridades de cuatro distritos resultaron cómplices suyos. Su poder era tan grande que dominaba en todas las carreteras del Sur, y la misma Dirección de Correos, para obtener el libre paso de la correspondencia, recibía una onza por vehículo. Dirigía a su cuadrilla más arbitrariamente que ningún soberano ha podido gobernar, y una decisiones siempre estaban inspiradas en un salvaje espíritu de justicia. Tenía el pelo negro, ojos azules, boca grande, hermosa dentadura y manos pequeñas. Vestía camisa fina, chaquetilla de terciopelo con botones de plata y polainas de cuero, montaba un caballo bayo. Guapo, valiente, cortés, tanto como puede serlo un ladrón: Así era José María. Cuando detenía una diligencia, daba la mano a las señoras para que bajasen y cuidaba de que quedaran cómodamente sentadas a la sombra. Jamás un juramento ni una palabra grosera, sino al revés, miradas casi respetuosas y una cortesía natural que jamás se desmiente. - ¡ Ah !, señora - decía, sustrayendo la sortija de la mano de una mujer -, una mano tan bonita no necesita adornos. Y al mismo tiempo que deslizaba la sortija a lo largo del dedo, besaba la mano con un ademán capaz de hacer creer, que el beso tenía para él más precio que la sortija. Dejaba siempre a los viajeros el dinero suficiente para llegar al pueblo más próximo, y nunca rehuso a nadie el permiso de conservar cualquier joya que le era preciosa por su recuerdo. En Sevilla se encontró
un pregón poniendo precio al bandido en ocho mil reales, y la
firma del mismo José María, con estas palabras en lápiz:
"Rúbrica el susodicho: José María".
Allí estaban los mil quinientos
reales justos, y como sabía lo que valía un juramento
de José María, se apresuró para buscar al tal Herrera
y comprarle la hermosa mula.
El 6 de Enero de 1.832 nace en Grazalema José Hinojosa Frances, hijo de José María y de Jerónima Frances. Tras el nacimiento de este el bandido solicita del rey Fernando VII el perdón, indulto que le es concedido con ocasión de la jura de la princesa Isabel cómo Heredera del trono y Reino. El rey nombró a José María - Comandante del Escuadrón franco de protección y Seguridad Publica de Andalucía -. En una diligencia por él custodiada como escopetero, y en Despeñaperros, instó al " Barberillo ", director de un asalto al vehículo, a que no le perpetrase. Entonces, el camarada de antaño disparó su trabuco contra José María, acabando impunemente con su vida. Existe una segunda versión sobre su muerte, en la que mediante documentos se demuestra que José María manda un escuadrón de caballería, no prestando en ningún momento el oficio de escopetero. Sabe "el Tempranillo", por confidencias, dónde suele ir "el Barberillo" en busca de alimento y presto se dispone a visitar el lugar. Se trata de un cortijo cercano al pueblo de Alameda, situado junto a las estribaciones de la Sierra. Una tarde se dirige hacia allá seguido de varios de sus hombres. Desconoce que, en efecto, "el Barberillo" se encuentra allí. Con la complicidad del cortijero, por temor, a los bandidos, le entrega al "el Barberillo" su escopeta y una canana repleta de cartuchos, este, situándose en el tejado y, tendido hacia abajo, ve a lo lejos a José María con varios de sus hombres. Desde allí puede matarle tan pronto como se ponga a tiro, pero decide no dispararle por ser difícil batirle con tan numeroso grupo. José María y sus hombres pasan al interior del cortijo, y el comandante del grupo pregunta al cortijero por "el Barberillo", este, les dice que desde hace días no va por allí. Se percata "el Tempranillo" que la escopeta del cortijero no se encuentra en el sitio de costumbre, se marcha sin darle importancia. Más tarde, pensando, duda de la veracidad de la repuesta del cortijero y diciendo a sus hombre que había olvidado algo en el cortijo vuelve. "El Barberillo" desde su escondite, viéndole cerca y solo, dispara dos, tres veces y "el Tempranillo" cae gravemente herido en el camino, es llevado por sus hombres al pueblo de Alameda. Al ver este, que la vida se le va, quiere dejar limpia sus cuentas y hace que llegue hasta el un escribano.
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Joaquín Camargo Gómez, alias " El Vivillo ", nació en Estepa a finales del siglo XIX. Era un hombre de aspecto imponente por su profunda, desdeñosa mirada, aumentando por las grandes cicatrices de puñaladas que mostraba en los brazos. Sus hombros eran de atlante sustentando una cabeza redonda, de pelo oscuro. Fue siempre para sus paisanos estepeños un valor discutido, siempre menguante ante el prestigio sólido y formal del señor Manuel " el Vizcaya ". No deben de ser pocos golpes que se le atribuyeron sin fundamento serio. El Vivillo, como todos los bandidos de cartel, ha tenido parásitos de su nombre sonado. Era sensual, egoísta, que sin embargo, se transfiguraba, mostrando reacciones generosas ante los motivo de índole familiar o filial. |
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Siempre astuto y a la defensiva,
el apodo de " Vivillo ", alude a las cualidades que poseía
de agilidad mental.
Estuvo encarcelado varias veces, tras su última absolución ( 1.912 o 1.913 ), escribió sus " Memorias ", dictadas al periodista madrileño: Miguel España. Quiso comenzar una nueva vida, y aprovechando sus dotes de caballista salió a picar toros a la Plaza de Vista Alegre, formando parte de la cuadrilla de Morenito de Alcalá. Luego marchó a Argentina y, el 17 de Julio de 1.929, en Buenos Aires, se suicidó por uno de los motivos familiares a los que era tan sensible. Luis de Tapia, cantó este final tan raro de un bandido:
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Francisco Ríos González " El Pernales ", nació en Estepa el 23 de Julio de 1.879. Era de naturaleza bárbara enteramente,lanzado al bandolerismo para satisfacción de sus instintos agresivos ilimitados. Su mujer,hecho sonado,intentando el secuestro del hijo de un propietario estepeño a quién había servido de muchacho como pastor, le revela ya casi por entero. Su rostro frío, implacable, su mirada de vidrio o de acero, lanzada por unos ojos minúsculos que contrastaban con las dimensiones exageradas de la desdeñosa boca, y de robusta mandíbula, hasta el abundante mechón de pelo de su peinado rudimentario, ocultando, en un gran triángulo invertido, la frente, que denota siempre el pensamiento de los hombres. Todo revela en él el hombre de presa dispuesto siempre a caer sobre sus semejantes en el instante fácil. |
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No le faltaron rasgos de vengador, inspirados sin duda, por el espectáculo de la tragedia andaluza, que le era familiar desde nacimiento. A veces, robó para distribuir una parte del botín entre los pobres que él solía hallar en su camino: braceros de la campiña, gentes de labor y dolor, unidos a la gleba como en los tiempos medievales. En ocasiones, se eregía como justiciero inapelable. La muerte que cometió en la persona del Macareno, encargado del Cortijo de Hoyos (La Roda), tiene esta interpretación. Se dice que el Macareno había envenenado al Chorizo y al Soniche, tío éste, y acaso padre sabido, aunque no legalmente reconocido, del Pernales, entregándoles muerto a la Guardia Civil en espera de recompensa. El propio Pernales parece que participó en la fatal paella envenenada, habiéndose retirado de la mesa con el ansia de no perder una cita de mujer, sintió a los pocos pasos el efecto del tóxico, retirándose a sufrirlos en un barranco, donde, entre la vida y la muerte pasa tres largos días agónicos, hasta eliminar entre sudores y secreciones la terrible droga de arsénico y azufre. Fue feroz la venganza, trágica debió ser la cena implacable en que el Macareno, sorprendido por el Pernales, escuchó la fría sentencia de muerte de sus labios. Otra vez, desgarró con las espuelas la cara de un enemigo caído. El apodo le viene de la palabra - pedernales -, que significa: roca de sílice muy dura, debido a la dureza de sus sentimientos. Estos se manifiestan todavía más cuando marcó a sus dos hijas con el fuego, molestado por su llanto. Fue también violador en el robo del Cortijo de Cazalla. Tuvo como más íntimos colaboradores suyos al Niño de la Gloria, y a la muerte de este al Niño del Arahal. Se cuenta del Pernales muchos amoríos de mujeres. Maróa la Negra y otras muchas, gitanas y cristianas, compartieron con el bandido su pasión, y más de una, con una sola palabra invitadora de éste, saltaban del camino donde las hallaba a la grupa de la yegua brava que montaba. Encarna la del Rubio fue probablemente la última de las amantes preferidas, que le hizo madre de una criatura femenina, nacida poco antes de la muerte de aquel. Aunque anteriormente tuvo dos hijas con la mujer que se casa María de las Nieves Caballero. Ya la situación, en efecto, se había hecho insostenible. De toda España había movilizado un ejercito de civiles que estableció su Cuartel General en la Roda. Apretado el cerco por las fuerzas de seguridad, el Pernales, posiblemente imitando al Vivillo que marchó a Argentina, en busca de un puerto de embarque, probablemente el de Valencia, comete la torpeza de dejar Andalucía, saliendo de su medio, como pez que pretendiera salir del agua. En Albacete, en la Sierra de Alcaraz, el Pernales montaba un macho negro, joven y vigoroso, mientras que el Niño del Arahal, cabalgaba sobre una yegua cansada. Era el 31 de Agosto de 1.907, por la mañana fueron vistos por un guardia forestal, antiguo guardia civil, cerca del Cortijo del Bellotar. Este, se apresuró a denunciar su presencia al Juez municipal de Villaverde, que en el acto dispuso el reconocimiento del Monte. A las dos de la tarde los bandidos comían a la sombra de un nogal, cuando siempre vigilantes, se sintieron sorprendidos por la fuerza. El tiroteo comenzó en el acto, uno de los civiles recibió el primer golpe, pero casi al instante el Pernales, herido varias veces en la refriega, caía muerto de un tiro que le rompió la arteria femoral, alcanzando después en el corazón otra bala certera a su compañero. Un carro transportó los cadáveres al pueblo de Villaverde y luego al de Alcaraz, donde fueron expuestos en el patio del exconvento de Santo Domingo. |
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" El bandido generoso ", según la opinión pública. El primero y acaso el más expresivo en ciertos aspectos. Nació en Utrera el 20 de Agosto de 1.757 ,bautizado el 28 del mismo mes por el Presbítero de la Iglesia del Señor Santiago de la misma villa: Don Sebastián de Montilla. Recibió solemnemente las aguas tomando el nombre de Diego-Francisco-José-Bernardo, hijo legítimo de Diego Corrientes y de Isabel Mateos. Fueron sus padrinos Francisco Santa Ana y Josefa Guerra. Su corta existencia está repleta de romances, novelas, comedias y películas que tejen fantásticamente anécdotas y escenas que convierten a Diego Corrientes en el bandido generoso de Andalucía, dotado de toda la simpatía de la raza y de la Tierra. Pertenecía a la clase de
Jornalero del Campo, perseguido de la justicia por algunas inquietudes
se hizo ladrón y capitán de bandidos, con rara osadía
y astucia, siendo hombre de gran espíritu y viveza y de una robustez
incansable. |
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Era de dominio popular la gran rivalidad que existía entre el Regente de Sevilla Don Francisco de Bruna y Diego Corrientes. Entre las anécdotas que demuestran el antagonismo entre los dos personajes, cuenta la siguiente:
Y sacando el pie izquierdo del estribo vaquero, le colocó sobre el borde de la ventanilla, avanzando con tal imperio hacía el interior, que Don Francisco no tuvo mas remedio que atar los cordones de la bota izquierda de Diego. Esto ocurría en las proximidades de la estación de Las Alcantarillas, más allá de Utrera, cerca de las ruinas de una Torre Romana, que desde entonces es conocida por las gentes, con el nombre de "Torre de Diego Corrientes". Se publica un Edicto, por el que se da facultad y permiso libre a cualquier persona que mate o prenda a Diego Corrientes, ofreciendo indultos y recompensas. A raíz de esto, Diego se presentó disfrazado en Sevilla para solicitar audiencia con el señor Bruna. Cuando fue admitido medió entre ambos el siguiente diálogo:
Cuando el señor Regente se repuso del sobresalto, las treinta y una onzas se hallaban a media legua de distancia. Por un chivatazo de un serrano camarada suyo, fue prendido en la villa de cobillán(Badajoz) por los escopeteros, pero al ser conducido a Badajoz, los Portugueses que quedaron con su custodia le dejaron escapar. En Olivenza fue nuevamente descubierto por una mujer, y el gobernador mandó a cien hombres para que le prendieran a él solo, fue entonces requerido y nuevamente enviado a Badajoz. Hecho preso le tuvieron encerrado en un calabozo profundo, casi metido en agua, durante veinte días. Fue trasladado a Sevilla el dial de la Encarnación, y en esta ciudad se le dictó sentencia. El 30 de Marzo de 1.781, con veinticuatro años, fue arrastrado, ahorcado y descuartizado, cuyos cuartos se pusieron en los caminos y la cabeza metida en una jaula. Conservó hasta antes de morir su espíritu, genio alegre y chistoso. Fue enterrado en el Carnero de la Iglesia Parroquial de San Roque, extramuros de Sevilla. Diego jamás le hizo grandes daños físicos a las personas que asaltó, ni mato a nadie. |
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Juan Mingolla Gallardo, de apodo "Pasos Largos", fue el último bandolero andaluz. Nació en El Burgo, muy cerca de Ronda, en el año 1.874. El mote le viene de su padre, así llamado por sus convecinos desde que se trasladó de Setenil, su pueblo, donde le llamaron antes "Tobalillo sin Pena". Juan Mingolla fue el menor de los tres hermanos que procreó el matrimonio. La familia vivía en relativo bienestar. cultivando unas tierrecillas en el Puerto de los Empedrados, camino de El Burgo a Ronda, donde también explotaban un ventorrillo frecuentado por los arrieros que circulaban entre Ronda, Algodonales, Zahara, Setenil, etc. Así vivió la familia hasta que Juan cumplió los catorce años, sin que el niño pudiera frecuentar la escuela, muy lejana del lugar de su residencia. Después se trasladaron a la Romerosa, donde, siempre ocupado en los cuidados del campo, aprendió a leer y a escribir, utilizando con otros compañeros los servicios de los maestros ambulantes de los cortijos. |
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Al entrar Juan en quintas murió su padre, y él fue a Cuba, como soldado, en 1.895, regresando a su Andalucía en 1.898 al terminar la última campaña colonial contra los rebeldes y Estados Unidos, que sufrió en todos sus rigores. Su madre murió en 1.901, de sus dos hermanos, uno había fallecido también, y otro, casado, se había ausentado lejos. Soltero y solo, tuvo una vida laboriosa, trabajando en el campo y dedicando a la caza sus jornadas y sus horas libres. Así se convirtió en cazador furtivo, viéndose denunciado y perseguido por los civiles. En estas condiciones sobreviene el incidente fatal que le lanza al monte: doble muerte, a tiros de escopeta, de un padre y un hijo que le habían denunciado a las autoridades. Vagó por la Serranía durante cerca de cuatro meses, sin que lograra prenderle la Guardia Civil, con la que sostuvo diferentes encuentros. En 1.916 es detenido en Ronda cuando cumplía los cuarenta años. El 1º de Mayo de 1.917 el Consejo de Guerra le condenó a cadena perpetua por el Secuestro de Don Diego Villarejo Moreno, en su cortijo Zahonilla, y a seis años de prisión por insulto a la Fuerza Armada. En el Penal de Figueras, donde se le envió a cumplir la pena, guardó buena conducta hasta 1.925, en que se señaló, juntamente con el Niño de los Brillantes, Caraquemada y otros presidiarios, en una violenta tentativa de fuga en que se vio muy comprometido el personal penitenciario. Enfermo de tuberculosis pulmonar, se le trasladó a principios de 1.932 a la Penitenciaria del Puerto de Santa María, en la provincia de Cádiz, a donde van a parar los tísicos y los ancianos. A medida que el tiempo avanzaba se esperaba que Pasos Largos no saldría vivo, siendo para él consuelo la copla carcelera que entonan, desesperados, los reclusos, impregnada de tan negra melancolía: — Mejor quisiera estar muerto que estar pasando la vía en este Penal del Puerto, Puerto de Santa María. — En ese mismo año, favorecido por varios indultos de la República, alcanza la libertad. Le faltó tiempo para regresar a El Burgo, su pueblo, buscar un rifle, adueñarse de él, echarse con él al monte, y dedicarse de nuevo a la caza furtiva. Muere tiroteándose con la Guardia Civil, el 18 de Marzo de 1.934, porque éste, en efecto, era todo su destino y el secreto de su vida. |
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Juan Caballero " el Lero ", nació en la villa de Estepa, el 26 de Agosto de 1.804. Hijo de familia humilde debió de dedicarse al trabajo del campo durante sus años mozos. A los veintitrés años se casó con María, una muchacha estepeña de su misma condición. Al año de contraer matrimonio, se pone al frente de una partida de salteadores de caminos, sin conocer la causa que le llevara a ello, habiendo varias versiones, por un crimen de celos o por escapar de una estúpida persecución basada en acusaciones infundadas. Con su cuadrilla de caballistas y apodado " el Lero " pronto se hizo famoso junto a José María " el Tempranillo "por toda Sierra Morena y por los caminos que a ella llevaban. Esta probado que fueron amigos, llamándose entre ellos "compadres" pero aunque algún autor supone que fue teniente de su partida puede afirmarse que jamás colaboraron en sus fechorías, incluso que se repartían los campos de operaciones, actuando con total independencia. " El lero " jamás llego a coger la fama de "el Tempranillo", siendo un delincuente más de los caminos. |
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Entre los miembros de su partida se encontraba José Ruiz German "el vereitas" que actuaba como veredero, es decir, como conocedor de todas las breñas, atajos y vericuetos del terreno. Ninguno era hombre cruel, robaban si, pero con elegancia y dignidad, sin ser brutales, hecho que "el Tempranillo" impuso en toda la región. En una ocasión, se vio perseguido por grupo de escopeteros, separándose uno del resto de ellos y siguiendolo encorajinado. Cuando pasaron cerca del camino de Estepa el escopetero resbaló de su caballo y cayo al suelo, perdiendo el conocimiento "el Lero" viendo que estaba mal herido lo recogió y lo llevo a la venta mas cercana a que lo curaran, dejándolo allí, le dijo que no mataba por ser un valiente. Al desaparecer el 24 de Septiembre de 1.833 su amigo José María "el Tempranillo", Juan Caballero decide, a sus veintinueve años realizar su deseo de vivir en Paz, después de haber estado durante seis años fuera de la ley, obteniendo el indulto se retira a vivir a Estepa, su pueblo natal. Siendo una persona bastante superticiosa pensaba que los martes era un mal día, que no le traería nada bueno y que en un martes moriría, y quiso el azar que así fuera, pues murió el martes santo 30 de Marzo de 1.895 después de recibir los últimos Sacramentos. Así murió Juan Caballero "el Lero" de un simple y vulgar flemon a los ochenta y un años y en la cama, como el mas pacifico estepeño, siendo el único de los bandidos famosos que no acabo sus días en la horca o asesinado en algún camino. |
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