História y viJosé María Hinojosa covacho Diego Corriente Mateos Luis Candelas, el bandido de Madrid Juan de Serrallonga Andrés Jiménez el barquero de Cantillana

Los más famosos bandoleros

Los personajes que hemos seleccionado ha sido por ser de reconocido nombre, y estar aún en el recuerdo del pueblo.

Diego Corriente, “El Bandido Generoso” (1757-1781)

Diego Corriente es sin duda el primer y quizás más expresivo ejemplo de bandido generoso. Nació en Utrera el 20 de agosto de 1757, siendo bautizado en la Iglesia del Señor Santiago de dicha localidad el día 28 con el nombre de Diego Francisco Bernardo... (Leer Más)

José Ulloa “Tragabuches” (1781- ¿?) y “Los Siete Niños de Écija”

Los Siete Niños de Écija fue una de las cuadrillas de bandoleros más conocidas de la Andalucía del S. XIX, si bien, ésta encuadrada en sus filas a más de siete bandoleros, de los cuales ninguno era de Écija (Sevilla); de ahí la frase “ni eran siete, ni eran de Écija”.

Sin lugar a dudas uno de sus más destacados y legendarios componentes fue José Ulloa “Tragabuches”; éste nació en Arcos de la Frontera (Cádiz) el 21 de Septiembre de 1781, siendo de raza gitana, y heredando el apodo de su padre, que en una ocasión se había comido un feto de asno adobado...(Leer Más)

Juan Caballero “El Lero” (1804-1895)

Juan Caballero nació en Estepa (Sevilla) el 26 de agosto de 1804. Hijo de familia humilde, su juventud transcurrió en el campo trabajando la tierra, donde se casó en 1827 con una muchacha estepeña de su misma condición social.

Al año de contraer matrimonio, sin conocer causa alguna, se convierte en jefe de una cuadrilla de salteadores. Pronto se le conoce ya como “El Lero”, y es famoso en toda Sierra Morena compartiendo protagonismo con “El Tempranillo”; al cual llamaba afectuosamente compadre; repartiéndose entre ambos los campos de operaciones dentro de los caminos de Andalucía...(Leer Más)

José María Hinojosa, “El Tempranillo” (1805 – 1833)

El llamado Rey de Sierra Morena, nació en Jauja (Córdoba) el día 24 de Junio del 1805, y muy joven se enroló en las labores propias del bandidaje saliendo se su pueblo para dirigirse a las Sierras Gaditanas; probablemente a las localidades de El Gastor o Torre Alháquime; bajo la capitanía de Francisco el de la Torre, hermano de su mujer Jerónima Francés...(Leer Más)

Joaquín Camargo Gómez, “El Vivillo” (1866-1929)

Natural de Estepa (Sevilla), “El Vivillo” nació el 4 de marzo de 1866 convirtiéndose en el décimo de los que serían dieciséis hermanos, haciéndose llamar así por la agudeza y agilidad mental que demostró poseer desde pequeño...(Leer Más)

Juan José Mingolla Gallardo, “Pasos Largos” (1874-1934)

Este bandolero, más conocido como “Pasos Largos”, nació en la población de El Burgo, muy cerca de Ronda (Málaga), y ha pasado a la historia del bandolerismo como el último bandolero andaluz.

Su familia vivía cómodamente cultivando tierras y regentando una pequeña venta en el Puerto de los Empedrados entre El Burgo y Ronda. Poco después se trasladaron al Cortijo de la Romerosa, donde “Pasos Largos” aprendió a leer y a escribir con la ayuda de los maestros rurales que acudían a los cortijos de la zona...(Leer Más)

Francisco Ríos González, “El Pernales” (1879-1907)

“El Pernales”; sin duda una de los bandoleros más sanguinarios de la historia, cuyo apodo proviene de la palabra pedernales, piedra dura de sílice usada como símil de los duros sentimientos del bandido; nació en Estepa (Sevilla), sus propias facciones anticipan en él una carácter bárbaro y violento que le condujeron en al bandolerismo como excusa para satisfacer su sed de violencia. Su propia mujer en el intentando secuestrar al hijo de un propietario estepeño a quien el Pernales había servido como pastor le revelaron pronto como lo que era, un forajido en toda regla…(Leer Más)

Francisco Antonio Jiménez Ledesma, “El Barquero de Cantillana” (1820 – 1849)

“El Barquero de Cantillana” no es nada más que el apodo como se conoció al bandolero nacido en Cantillana; un pequeño pueblo de Sevilla a orillas del Guadalquivir; llamado casi con total seguridad Francisco Antonio Jiménez Ledesma. Curro; como le conocían en el pueblo; vivía con sus padres en su humilde hogar de la campiña sevillana ayudando a su enfermo padre en su trabajo de barquero; de ahí su apodo; destacando pronto por su arrojo y valentía a la edad de 15 años, cuando a riesgo de su vida salvó a unos niños de un incendio en su pueblo natal.

Su padre morirá pronto y perderá el arrendamiento de la barca a causa de una injusta sentencia del ayuntamiento; al cual se enfrentará para toda su vida; y pronto también nacerá el amor; casualmente encarnado en María, la hija del Teniente Alcalde prometida al primogénito del Alcalde. Al poco serán sorprendidos y acometido una noche en el callejón donde se veía con su amada, sufriendo una cruel paliza que le deja casi muerto. Cuando se repone va en busca de justicia, marca al alcalde en la cara con su navaja y mata a su hijo Enrique y sus dos primos; quienes le infringieron la brutal paliza. Tras todo lo acaecido no tiene más remedió que huir y convertirse en el que bien pudiera ser el Curro Jiménez que todos conocemos.

La vida del Curro Jiménez “El Barquero de Cantillana”, transcurre desde aquí plagada de leyendas, robos, desafíos, amores y actos de justicia popular a favor del pueblo llano, que le granjean una merecida fama. Destaca el asesinato de una de sus amantes llamada Amparo; con la que en su tiempo quiso contraer matrimonio; lo que provocará en Curro una sed si cabe mayor de justicia y venganza cuando su nombre y persona ya es perseguida por toda Andalucía por parte de los migueletes mandados por el Corregidor de Sevilla.

Tras todos los avatares propios de una figura como la del Barquero de Cantillana, un día 2 de noviembre de 1849 en Cazalla de la Sierra, un grupo de guardias al mando del teniente Francisco Castillo y del sargento Francisco Lasso se topó en plena sierra con Curro “El Barquero”, y tras una corta refriega, el bandolero cayó muerto entre los peñascos de la sierra. Así acabaron las aventuras, desventuras, amores, venganzas y actos de justicia de Curro Jiménez Ledesma, “El Barquero de Cantillana”.

Jaime “El Barbudo” (1783-1824)

Jaime “El Barbudo” nació en Crevillente (Alicante) el 23 de octubre de 1783, de su infancia y juventud se sabe muy poco, solo que cuando trabajaba en el pueblo de Catral guardando unas ovejas y unas viñas sorprendió a un merodeador al que en un enfrentamiento dio muerte en defensa propia, ante lo cual se marchó de dicha localidad con la mala fortuna de sufrir un caída huyendo por la sierra que le dejó maltrecho en un barranco, siendo descubierto por la partida de “Los Mojicas” que le curan de sus heridas al saberle huido de la justicia, y a la cual se unirá.

Tras pasar una temporada en la cuadrilla se enfrenta a éstos en 1808 dados los métodos agresivos que emplean, quedando como jefe de la misma tras una refriega en la que mueren dos de los tres hermanos que componían la capitanía de la partida. Al poco tiempo Jaime comienza a comprender el delicado estado político de España y se convierte en una mezcla de ladrón y guerrillero afamado en tierras de Valencia y Murcia que utilizó la Guerra de Independencia para sus fines delictivos y heroicos. Destacan los episodios acaecidos en Murcia en 1812, donde Jaime acompañado de una partida de casi cien hombres se enfrentó a los franceses que ocupaban la ciudad, dando muerte a un altísimo número de las tropas del general francés Soult.

Tras la Guerra de Independencia, Jaime “El Barbudo” se retira a la Sierra de Crevillente donde se le comunica el sobreseimiento de las causas criminales contra él debido a sus méritos de guerra, volviendo al poco a su casa con su esposa María Antonia y la hija de ambos. Pero en 1815 Jaime, vuelve y reúne de nuevo a su partida cometiendo destacados robos en Orihuela y Villena. Al poco tiempo se pone precio a su cabeza, y Jaime se siente por primera vez en su vida inquieto, pues poco a poco empiezan a llegar las tropas y los Edictos Reales contra él y su partida.

En abril de 1823 vuelven las tropas francesas ahora para consolidar por la fuerza el absolutismo de Fernando VII, lo que provoca un nuevo indulto para Jaime “El Barbudo” por parte del funesto comisario regido el Brigadier Luis Adriani; de cruel recuerdo para los valencianos de la época; que forma junto a sus hombres un ejercito de Fe en Murcia a las ordenes del Rey. A pesar de todo en los primeros meses de 1824 es llamado al Ayuntamiento de Murcia donde es arrestado y acusado de robo y asesinato por los mismos que lo habían indultado, lo que al poco tiempo muere en la horca y de esta forma entra Jaime “El Barbudo” en la leyenda.

Luis Candelas Cagigal (1804-1837)

Luis Candelas; el más famoso bandido madrileño; nació en Madrid el día nueve de marzo de 1804 en la calle del Calvario, justo en el taller de carpintería que poseía su padre.

Pronto destacará por unirse con facilidad a toda clase de manifestaciones y disturbios, pudiéndose ver ensalzando a Riego en manifestaciones de cariz político, y escapando a la primera oportunidad de la carpintería de su padre. Así, será a los dieciocho años cuando ingresó por primera vez en la Cárcel Real de la Corte de Madrid a consecuencia de un robo.

A este primer arresto le seguirán un número muy elevados de ellos, pasando por los más diferentes motivos por los penales de la Villa de Madrid e incluso por el de Málaga; del cual intentó fugarse sin éxito. Pero de todos ellos saldrá antes o después, continuando sus innumerables robos y saqueos, siempre haciendo gala de la más exquisita astucia e inteligencia. Luis Candelas se destacó por no ser un bandolero a la usanza, pues desarrolló sus andanzas en las ciudades, sirviéndose de una cuantiosa cantidad de documentación falsa, de astutos disfraces, y de una fina inteligencia mezclada con audacia y elocuencia, basada en el engaño y la persuasión.

En 1828-1829 contrajo matrimonio con Manuela Sánchez Quijano; una joven también unida a Candelas en sus robos y delitos; y en 1835 funda la que será su más conocida banda de ladrones, al unirse a las de Paco “El Sastre” y Mariano Balseiro, desde entonces sus lugartenientes, y sobre los cuales ejercerá su capitanía. Comienzan así una serie de destacados robos que tendrán una gran repercusión en el Madrid de la época, destacados por la astucia con la que estaban realizados, fundando un leyenda que hizo de Luis Candelas un personaje a medio camino entre lo real y fantasioso, apareciendo y desapareciendo como si de un fantasma se tratase.

La persecución de Candelas y sus compinches se hizo ardua, y tras muchos edictos, bandos y denuncias, Luis Candelas es detenido en Olmedo en 1837, siendo al poco juzgado y ajusticiado en el patíbulo el día 6 de noviembre. Paco “El Sastre” y Mariano Balseiro tienen sus días contados, y el 20 de enero de 1839 son ahorcados por el secuestro de los hijos de Manuel Gaviria.